Quererse es cuidarse

Crecemos acostumbrados a cuidar a nuestros seres queridos, darles lo mejor de nosotros y estar presente para cuando nos necesiten. Les vemos con nuestra mejor mirada, la más profunda, la del amor. Les repetimos y creemos de corazón, ¡Ojalá te vieras con los ojos que te vemos los que te queremos!

Que fácil, o al menos intuitivo, resulta cuando se trata de querer hacia fuera. Estamos acostumbrados a ser y, por tanto, estar para ello. Seguramente, fácil no sea la palabra indicada; somos conscientes de que admitir nuestros sentimientos, abrazarlos y pronunciarlos nos hace sentir, normalmente, vulnerables. Por eso, cuando hablamos del amor propio, se nos complica más el abrazo a uno mismo.

Aprender a quererse, conscientemente, y disfrutar del camino que, sin ser de rosas, será seguro gratificante. El placer de conocerte, con tus virtudes y tus debilidades. La magia de cuidarnos, mimarnos, brillar y abrazarnos con nuestras heridas.

Quererse es cuidarse. Desde dentro hacia fuera y viceversa. Cuidarse con todo, al completo y sin excepciones. Cuidarse como cuidas, como te gusta y quieres que te cuiden. Cuidarse cuando crees que ni lo mereces o no te quedan fuerzas, pero como te quieres, te cuidas. Como puedes, como sabes, como sea. A veces a medias y a veces, dando todo de ti para ti. El más puro yo, mi, me, conmigo.

Desde WAB queremos darte las herramientas para cuidarte. Estar juntos en el camino del amor a ti mismo y a los demás. El equilibrio. Quererte y querer. Cuidarte y cuidar.

Quererse es cuidarse y cuidarse es WAB.